Se cuenta que, en plena Guerra Mundial, cuando las finanzas del Reino Unido estaban al borde del abismo, un ministro sugirió a Churchill reducir el gasto en cultura para poder invertir más en operaciones militares. Él contestó: «Y si recortamos en cultura, ¿para qué estaríamos luchando?». Al final, la cultura es lo que nos da sentido y lo que fundamenta la cohesión de la sociedad, sin la cual ninguna empresa sería posible. La historia de la Escuela de Música Reina Sofía es la de una alianza estratégica cultura/empresa que lleva 25 años produciendo beneficios recíprocos a los dos aliados y la sociedad en la que actúan. La Escuela nació en 1991 en Madrid, con el doble objetivo de atender a los jóvenes de gran talento de todo el mundo y promover la cultura musical de la máxima calidad. Era el programa principal de la Fundación Albéniz, entidad privada sin ánimo de lucro que fundó y preside Paloma O’Shea. Ella había iniciado ya el camino de la colaboración cultura/empresa en 1972, con el Concurso Internacional de Piano de Santander que lleva su nombre. Artículo escrtito porJulia Sánchez Abeal

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